Uno de los principales paradigmas de la
educación es el paradigma sociocultural de Vygotsky, que se basa en el trabajo
colaborativo, el cual menciona que el desarrollo cognitivo no puede separarse
del desarrollo social y humano. "Vygotsky insiste en la idea de que el
aprendizaje humano supone una naturaleza específicamente social" (Lacasa,
2002), donde se aprende gracias a la interacción con la comunidad. ¿Por qué
mencionar este paradigma sociocultural? Por que las actividades pedagógicas
donde se podría aprovechar la tecnología digital de una mejor manera deberían
trabajarse colaborativamente, asignando diferentes actividades o tareas a cada
integrante de los equipos, delegando responsabilidades para llegar a una meta
en común. Además de poner en práctica sus conocimientos previos ya sea en
relación al currículum, se pone en práctica los valores y las relaciones
interpersonales, además de poder explotar las habilidades que los alumnos
tienen en relación a las herramientas tecnológicas a las cuales van teniendo
acceso desde muy pequeños.
Según lo anterior, podemos decir que "la
actividad de aprendizaje compartida no exige necesariamente un espacio físico
compartido y se puede producir mediante redes que pueden ser próximas o
distantes" (Daniels, 2003), lo cual es exactamente lo que proporcionan las
tecnologías digitales, plataformas en la red las cuales se pueden ir
construyendo de manera colaborativa por los alumnos, usando el conocimiento
adquirido en las aulas, así como sus conocimientos en la tecnología, que
sorprendentemente ese conocimiento llega a sorprendernos en ocasiones:
“Por otra parte, la formación de comunidades
de docentes y alumnos, que se interconectan por medio de las TIC, es
considerada por Harasim (1995) y Levin (1996) como una ventaja educativa de las
redes, porque en ellas se da el aprendizaje activo, participativo y colaborativo
entre colegas de diferentes localizaciones geográficas, que enriquece la
práctica educativa, y a su vez la expande desde la escuela hacia el resto de la
sociedad.” (Sheridan, 2008, p. 99).
Hedegaard y Chaiklin (1990), mencionan en su
libro que la "educación formal no solo debería de contribuir a la
adquisición de conocimientos y aptitudes especiales, si no también al
desarrollo mental general de los niños." (Daniels, 2003), tener una
educación integral en todos los sentidos. Muchos han considerado que este tipo
de paradigmas no ayudan mucho a la evaluación, ya que el trabajo que se hace es
colaborativo, sin embargo yo creo que si se puede evaluar la adquisición de
conocimiento de cada alumno debido a que los conocimientos se ponen en práctica
y no únicamente se memorizan. El alumno al usarlos y ponerlos en práctica,
llega a interiorizarlos y crear nuevos esquemas mentales según lo que vaya
experimentando en las actividades pedagógicas llevadas acabo.
Uno como maestro, en ocasiones nos llegamos
cerrar ante este nuevo tipo enseñanzas y de nada sirve que la misma institución
realice las modificaciones necesarias para adaptarse a lo que la sociedad hoy
en día exige. Por lo tanto, debemos mantener la mente abierta y ser más
flexibles, pensar que cada mejora que tengamos como maestros es para el
beneficio de los alumnos, y por consecuencia de la sociedad.
Daniels, H. (2003). Vygotsky y la Pedagogía. Barcelona: Paidós.
pp. 103 – 184.
Lacasa , P (2002). Psicología
Evolutiva I. Vol. II. Desarrollo Social. UNED. 17-50.
Sheridan, Muñoz, A. (2008). Escenarios virtuales y comunidades de práctica. La participación docente en la Red de Escuelas Asociadas a la UNESCO. Comité Regional Norte de Cooperación con la UNESCO. 95-115.